Verdades sobre la mentira de escribir: Cuentos, poemas y curiosidades por josue rodrigo contreras g.

Verdades sobre la mentira de escribir: Cuentos, poemas y curiosidades por josue rodrigo contreras g.

Titulo del libro: Verdades sobre la mentira de escribir: Cuentos, poemas y curiosidades

Autor: josue rodrigo contreras g.

Número de páginas: 87 páginas

Fecha de lanzamiento: November 14, 2014

Obtenga el libro de Verdades sobre la mentira de escribir: Cuentos, poemas y curiosidades de josue rodrigo contreras g. en formato PDF o EPUB. Puedes leer cualquier libro en línea o guardarlo en tus dispositivos. Cualquier libro está disponible para descargar sin necesidad de gastar dinero.

josue rodrigo contreras g. con Verdades sobre la mentira de escribir: Cuentos, poemas y curiosidades

“No les gustaban los finales felices, creían en la teoría de la montaña rusa, en la que la vida sólo te lleva a lo alto cuando está dispuesta a azotarte contra el piso. Así que se miraron a los ojos, se soltaron de la mano, y sin pensarlo mucho decidieron separase por voluntad. Eso es lo maravilloso de la vida, encontrar a alguien con quien hablar de a miradas, alguien con quien baste un pestañeo para darle a entender que no volverás a verle jamás. FIN.”

El viejo escritor terminó su novela. Aunque el editor lo había regañado varias veces por ponerle punto al fin, disfrutaba teclear con mucha fuerza cualquier punto que viniera después del fin. Se echó para atrás, se quitó los lentes y descansó sobre su respaldo. Después de terminar una novela siempre quedaba en una especie de trance del que tardaba en salir.

Se sintió observado, lentamente volteó hacia su hombro derecho, se encontró con la mirada perdida de Adela que observaba sus propias manos, mismas que instantes antes habían soltado a Roberto para terminar en uno de los finales más devastadores que alguien pudiera soportar. Incrédula, Adela se tallaba los ojos y esporádicamente se miraba las extremidades, como reclamándoles por no haberse aferrado a Roberto con todas las fuerzas que les quedaban.

El viejo dio un trago a su café y por primera vez se compadeció de uno de sus personajes, le deprimió la soledad de Adela. Después de poner un punto al fin, no volvía a tocar sus historias, Adela estaba en el limbo de los cuentos sin cerrar. En la ambigüedad de una vida sin vida, ante la soledad de una eternidad pensando en porqué soltó la mano de quien durante toda una historia le significó todo. Los personajes no siempre comprenden las decisiones de sus escritores; los escritores menos.

Adela seguía mirando sus manos, de pronto levantó una ellas, se la puso en rostro, como recordando cómo eran las manos de Roberto, de su Roberto, aquel que no podría volver a tocar jamás.

El viejo escritor se puso nuevamente sus lentes, se echó hacia delante, como cuando empieza el día y está listo para escribir por muchas horas. Empezó una nueva historia, esta vez una en la que sus personajes fueran menos desgraciados, puso el papel en la máquina y cuando estaba por escribir la primera frase sintió una parálisis en todo su cuerpo, un frío que provenía de su columna y que recorría sus brazos hasta llegar a sus dedos que se congelaron de pronto.

Adela tomó al viejo por el hombro y sin abrir la boca le dijo al oído: Ahora me toca a mí. El viejo comenzó a escribir como si le dictaran cada línea. No se sabe si el punto después del final, será precisamente el final.